martes, 5 de marzo de 2013

ADIOS A LEOPOLDO

LEOPOLDO IGLESIAS MACARRO
 Venimos de enterrar a Leopoldo Iglesias, en una sepultura en el suelo, sin  ninguna cruz, ni en la caja que contenía los restos de nuestro compañero, ni en el frontal del nicho, con la misma valentía que tuvo en su vida. El único símbolo que ha presidido su entierro ha sido una bandera republicana que portaba otro compañero. Impresionaba la sobriedad de la sepultura que estaba rodeada de cruces, de cruces católicas, dogmáticas y portadoras de esa verdad que ha llevado a tantas personas al cadalso, por discrepantes. Se ha cantado la Internacional con lágrimas silenciosas.

Leopoldo era dulce y paciente.  Luchador contra el franquismo desde su militancia en el PCE, de cuya organización en la provincia de Sevilla fue uno de los artífices. Soporte de  la guerrilla, finalmente fue detenido y sometido a un Consejo de Guerra en 1949. Tenía entonces 22 años y fue condenado a tres años de cárcel, de los cuales, cumplió 29 meses en la cárcel de Ranilla, de Sevilla.

Durante todo el franquismo lo acompañó la espada de Damocles de sus antecedentes. Vigilado  por la Brigada Político Social, le hicieron la vida imposible, según sus propias palabras. Y no pudo trabajar por cuenta ajena al estar vetado como rojo peligroso.

Formó parte activa de la Asociación de Expresos Políticos y participó en la gestora que creó la Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia. Era nuestro socio número cuatro. Fue vocal de Comunicación y quería hacer una revista informativa periódica que, tras unos primeros bocetos, fue derivando en lo que luego se convertiría en la página Web de la Asociaciación. Era contundente en sus ideas y planteamientos, y en todas las asambleas y reuniones, defendía la necesidad de seguir luchando por la Verdad y la Memoria de los “nuestros”.

Como despedida y motivo de reflexión, sirvan sus palabras al ser entrevistado en la revista Casco Antiguo, de 22 de febrero de 2007, y contestar sobre qué se podía hacer en aquella época, en el franquismo:

 “Demostrarle al régimen franquista que no había vencido totalmente: hacer pintadas en los muros contra la dictadura, colgar banderas republicanas en los cables de alta tensión, hacer octavillas y repartirlas de forma discreta en los vestuarios de las fábricas”….

Descanse en paz, Leopoldo, querido compañero.

Concha Morón Hernández
3 de marzo de 2013. 

Tirados en la cuneta

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